¡La deliciosa receta de la famosa crema para untar argelina!
La crema para untar se ha convertido en un capricho irresistible en todo el mundo, y Argelia no se queda atrás con sus propias creaciones locales. Entre las más famosas, la crema de avellanas El Mordjene, de la marca Cebon, ha conquistado a los amantes de lo dulce.
Probé la deliciosa receta de la bloguera Rachida y la adapté ligeramente a mi gusto. Encontrarás su enlace en la sección de fuentes culinarias al final del artículo.
Este producto arrasó en las redes sociales y se convirtió rápidamente en un fenómeno viral. Gracias a su intenso sabor a avellanas, logró situarse entre las mejores cremas para untar, superando incluso a referencias mundiales como Nutella.

El origen de la crema para untar en Argelia
La crema para untar en Argelia tiene una larga historia y está profundamente ligada a la cultura de la avellana, un fruto seco muy apreciado en esta región. Argelia, con sus fértiles tierras del norte, también produce avellanas, aunque fuera del país esto siga siendo poco conocido.
La crema para untar suele asociarse con la riqueza de los sabores locales, donde las avellanas tostadas y el chocolate se combinan para crear una crema suave y untuosa.
El Mordjene, de la marca Cebon, se ha consolidado como uno de los productos estrella de esta tradición. El secreto de su éxito está en la combinación perfecta de sabores, que le aporta una textura y un gusto que recuerdan muchísimo a la famosa crema de Kinder Bueno.
Este producto artesanal, aunque moderno, se inspira en antiguas costumbres basadas en el uso de ingredientes locales y naturales para elaborar postres y cremas para untar.

La controversia
Recientemente se ha prohibido la venta de esta crema para untar en Europa. ¿La razón? Oficialmente, Argelia no forma parte de los países autorizados a vender en Europa productos que contengan leche.
Y eso ocurre justo cuando está viviendo un éxito fulgurante y cuando ya llevaba varios años comercializándose en Francia…
Los ingredientes principales de la crema para untar El Mordjene
Avellanas: Elige avellanas enteras y sin sal. Si quieres un sabor más intenso, puedes tostarlas en el horno, aunque no es imprescindible.
Chocolate blanco: Es fundamental elegir un chocolate blanco de buena calidad y poco empalagoso, para lograr un mejor equilibrio con las avellanas.

Aceite de pepita de uva (opcional): Aunque no es indispensable, añadir un poco de aceite puede prolongar la conservación de la crema y evitar que se endurezca si la guardas en el frigorífico.
Habas tonka: Es mi pequeño toque personal con respecto a la receta original. El sabor que aportan es muy intenso, así que úsalas con moderación.

Ingredientes
- 350 g de avellanas sin sal, si ya están tostadas
- 180 g de chocolate blanco
- 1 cucharada de aceite de pepita de uva opcional
- 0.5 cucharadita de haba tonka opcional
Instrucciones
- Precalienten el horno a 160°C.
- Distribuyan las avellanas sobre una bandeja de horno y tuéstenlas de 10 a 15 minutos, hasta que estén ligeramente doradas y desprendan un aroma agradable. Procuren no tostarlas en exceso.350 g de avellanas
- Déjenlas enfriar unos minutos y, después, frótenlas con un paño limpio para retirar la piel.
- Pongan las avellanas y el haba tonka en un procesador de alimentos y trituren hasta obtener una pasta lisa y fluida. Si es necesario, añadan una cucharada de aceite para ajustar la textura.0.5 cucharadita de haba tonka, 1 cucharada de aceite de pepita de uva
- Derritan el chocolate blanco al baño maría o en el microondas, en intervalos de 30 segundos, removiendo cada vez.180 g de chocolate blanco
- Incorporen poco a poco el chocolate derretido a la pasta de avellanas, mezclando bien hasta obtener una crema homogénea y sedosa.
- Pasen la crema por un colador fino para retirar cualquier resto de avellana si desean una textura muy lisa.
Notas
Nutrición
Fuentes culinarias
Encontré la receta inicialmente en la web de cocina argelina «Gâteau et cuisine Rachida». No dudes en visitar su blog: está repleto de buenas recetas. Reduje ligeramente la cantidad de chocolate blanco y añadí una pizca de habas tonka. Sé que pueden ser difíciles de encontrar, pero créeme: aportan de verdad un toque extra.
