Un arroz tradicional de Kagoshima en el que dados de boniato harinoso se cuecen con el arroz y se rematan con una simple pizca de sal y sésamo negro.
Cuando refresca al caer la tarde, basta un cuenco de arroz aún humeante, salpicado de dados dorados de boniato, para templar la mesa.
Su aroma recuerda a la castaña: dulce, pero comedido, lejos de un postre. Una pizca de sal realza los granos y unas semillas de sésamo negro aportan un crujido al final. Parece demasiado sencillo para impresionar… hasta la primera cucharada.

¿Qué es el satsumaimo gohan?
En su versión más clásica, el plato va a lo esencial: arroz blanco japonés de grano corto, dados de boniato hokuhoku, agua y sal. La piel se conserva o se retira solo en parte, y la pulpa harinosa resiste bien la cocción: los trozos dorados permanecen enteros en lugar de deshacerse entre los granos.
El sake aporta un aroma discreto, el shio-kombu un toque yodado de umami, y el goma-shio pone el toque final. En Kagoshima se evita la salsa de soja, el mirin o el dashi: oscurecen los granos y enmascaran el delicado aroma del boniato.
Satsumaimo significa «boniato de Satsuma», en referencia al antiguo dominio que se convirtió en la prefectura de Kagoshima; allí también lo llaman karaimo, el «boniato extranjero». Gohan quiere decir «arroz», de modo que el plato también puede encontrarse con el nombre de karaimo gohan.

De alimento de supervivencia a imprescindible de temporada
El boniato llegó a Japón a través de China y del reino de Ryūkyū, y acabó asentándose en el dominio de Satsuma a comienzos del siglo XVIII. En 1698, Tanegashima Hisamoto consigue plantones; en 1705, Maeda Riemon lo cultiva en Yamakawa y lo difunde por toda la región.
El relieve de Kagoshima explica su importancia. La meseta de Shirasu, formada por cenizas volcánicas porosas, drena el agua demasiado deprisa para el cultivo inundado del arroz, y los tifones llevan siglos castigando los arrozales expuestos.
El boniato, en cambio, madura bajo tierra en suelos pobres pero bien drenados: una garantía allí donde el arroz lo tenía difícil. La región sigue aportando cerca del 40 % de la producción japonesa.

El satsumaimo gohan nace, además, como un katemeshi, es decir, una manera de estirar un arroz escaso con un ingrediente nutritivo; por entonces, al boniato se lo conocía como kōkō-imo, el «boniato de la piedad filial», porque ayudaba a las familias a resistir durante las hambrunas. Hoy, el plato evoca más bien el calor de las veladas de tsukimi, aunque todavía divide opiniones: para algunos, el boniato acerca el arroz demasiado al terreno del postre. La respuesta de Kagoshima cabe en una sola palabra: contención; la sal justa para que el dulzor se mantenga en su sitio.
Los ingredientes principales del satsumaimo gohan

El plato se apoya en dos elementos. El arroz japonés de grano corto, lavado y después remojado, da unos granos brillantes y una textura tierna.
El boniato debe ser de una variedad hokuhoku, harinosa y seca, como Benisatsuma, Beniazuma o Naruto Kintoki: sus dados conservan la forma y desarrollan un dulzor redondo en lugar de fundirse. Si no la encuentras, usa un boniato corriente: seguirá quedando delicioso.
El aliño es mínimo. La sal hace la mayor parte del trabajo: realza el arroz y mantiene el plato en el lado salado. Un chorrito de sake perfuma sin teñir los granos, y una pizca de shio-kombu aporta umami con sus finas tiras yodadas.
El toque final lo pone el goma-shio, esa mezcla de sésamo negro y sal que aporta un crujiente tostado. Para una versión más contundente, se sustituye parte del arroz por mochigome: el plato adquiere entonces la textura del okowa, elaborado con arroz glutinoso.

Ingredientes
Instrucciones
Preparación
- Lava el arroz y escúrrelo en un colador.450 g de arroz para sushi
- Pon el arroz escurrido en una cacerola y añade el agua.600 ml de agua

- Deja el arroz en remojo durante al menos 30 minutos (opcional: añade una pequeña tira de kombu al agua de remojo).1 tira pequeña de kombu

- Conserva la piel del boniato y córtalo en dados de aproximadamente 1 cm.250 g de boniato

- Remoja brevemente los dados de boniato en agua para eliminar el aku (amargor) y limitar la oxidación; después, escúrrelos.

- Añade el sake y la sal al arroz remojado.3 cucharadas de sake, 1 cucharadita de sal
- Coloca los dados de boniato escurridos sobre el arroz, sin mezclar.

- Tapa y cuece a fuego medio durante unos 10 minutos; después, baja el fuego y cocina unos 15 minutos más. Apaga el fuego y deja reposar, tapado, durante unos 15 minutos.

- Sirve en cuencos y espolvorea con sésamo salado (goma-shio).de sésamo salado (goma-shio)

