¿Te apetece un plato de pasta gratinado, firme, cremoso y con un toque ácido a la vez? Estos canelones van justo por ahí, con un relleno de espinacas salteadas, crema fresca sin lactosa y piñones.
La bechamel aporta la base cremosa y la salsa de tomate equilibra con una nota dulce y ligeramente ácida. Encontrarás el resto de mis recetas saladas sin gluten en la misma categoría.

Los canelones sin gluten: ¿qué son?
Los canelones son tubos de pasta largos que se rellenan antes de hornearse. Aquí, la versión sin gluten se rellena con espinacas, piñones y crema fresca sin lactosa, y luego se cubre con dos salsas: una bechamel sin gluten ni lactosa y una salsa de tomate sencilla.
Uno de los puntos clave de esta receta está en la elección de la pasta. Los tubos secos sin gluten sustituyen a la pasta fresca sin complicar la preparación. Es una solución práctica cuando quieres hacer canelones sin ponerte a preparar pasta casera.
Según la marca, puede que aparezcan como manicotti en lugar de cannelloni. Para esta receta, puedes utilizarlos exactamente igual. La diferencia es sencilla: manicotti suele referirse a una pasta seca moldeada a máquina, mientras que cannelloni se asocia más a la pasta fresca.
Pesa los ingredientes en sistema métrico para trabajar con precisión. Si necesitas convertir cantidades, hazlo, pero mantén esa lógica de pesaje.
Ingredientes principales
La base del plato son los tubos de canelones secos sin gluten, o manicotti secos sin gluten si es lo que encuentras. Son una alternativa práctica a la pasta fresca y se conservan más tiempo en la despensa. Es el tipo de paquete que conviene tener a mano si cocinas sin gluten a menudo.
Para el relleno, las espinacas frescas son la opción más directa, pero también sirven hojas enteras congeladas. En ese caso, descongélalas bien y retira el exceso de agua antes de saltearlas. Si no, el relleno soltará demasiada humedad durante la cocción.
La crema fresca vegetal aporta untuosidad y actúa como aglutinante. Elige de preferencia una versión a base de avena, como Oatly u Oddly Good. Si no la encuentras, un queso crema vegetal puede sustituirla.
Los piñones están ahí, sobre todo, para aportar contraste. Añaden un toque crujiente y un sabor a fruto seco que rompe la textura cremosa del relleno. Ese contraste evita que el conjunto resulte demasiado uniforme.
En cuanto a las salsas, la bechamel se prepara con crema para cocinar sin lactosa, caldo de verduras y fécula de maíz. Asegúrate de elegir una crema pensada para preparaciones saladas. Una crema vegetal entera también puede funcionar, pero suele resultar un poco más suave, así que conviene ajustar el punto de sazón de la bechamel.
La salsa de tomate no está ahí por duplicado. Aporta una acidez limpia que equilibra la bechamel, con ese punto dulce y ligeramente ácido del tomate que aligera el conjunto. La nuez moscada y la pimienta negra también dan más profundidad a la bechamel.

Claves técnicas y errores que conviene evitar
El relleno parte de una base muy sencilla: saltea la cebolla, el ajo y las espinacas hasta que las verduras estén tiernas. Sazona con sal y pimienta desde el principio y deja cocinar hasta que las espinacas se reduzcan bien y se evapore la mayor parte de su agua.
Este punto es importante, porque un relleno demasiado húmedo ablanda la pasta. Si usas espinacas congeladas, hay que prestar la misma atención, o incluso más. Deben estar bien descongeladas y luego exprimidas para retirar el exceso de agua antes de pasarlas por la sartén.
Una vez cocidas las espinacas, pícalas antes de mezclarlas con la crema fresca vegetal. Así, el relleno se reparte mejor dentro de los tubos y queda más uniforme. Añade después los piñones y reserva.
Para la bechamel, mezcla primero la crema para cocinar, el caldo de verduras y la fécula de maíz en el cazo, y luego añade la nuez moscada y la sal. Espesa a fuego medio, batiendo sin parar. En cuanto la salsa tome cuerpo, retírala del fuego y resérvala.
La salsa de tomate sigue una lógica igual de sencilla. Sofríe primero la cebolla y el ajo; después, añade el tomate triturado, las hierbas y el chile. Deja cocer a fuego lento de 10 a 15 minutos, hasta que la salsa espese, y termina con la pimienta negra.
Antes de montar el plato, precalienta el horno a 180 °C. Extiende una fina capa de salsa de tomate en el fondo de la fuente; así evitarás que los canelones se peguen y aportarás una primera capa de humedad durante la cocción. Para rellenar los tubos, una manga pastelera resulta muy práctica, aunque una cucharita también sirve.
Coloca los canelones rellenos en una sola capa y vierte por encima la bechamel y el resto de la salsa de tomate. Cubre la fuente con papel de aluminio durante los primeros 30 minutos de cocción. Después, retira el papel y hornea 10 minutos más, hasta que la superficie esté dorada.

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Receta desarrollada por el chef Rommel Reyes. Descubre su trabajo en Instagram, su boletín en Substack y su canal de YouTube.

Cannelloni sin gluten rellenos de espinacas y crema fresca
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- 12 tubos de cannelloni/manicotti secos sin gluten
- 15 g de aceite de oliva
- 300 g de espinacas frescas lavadas
- 200 g de crema fresca sin lácteos y sin gluten
- 50 g de piñones ligeramente tostados
- 1 cebolla mediana finamente picada
- 2 dientes de ajo picados
- sal y pimienta al gusto
- 200 g de crema de cocina sin lácteos y sin gluten
- 50 g de fécula de maíz
- 300 g de caldo de verduras
- 1 g de nuez moscada
- 1 g de sal
- 15 g de aceite de oliva
- 1 cebolla pequeña
- 2 dientes de ajo
- 400 g de tomate triturado en conserva
- 1 g de albahaca seca o de orégano
- 1 pizca de hojuelas de chile
- sal y pimienta al gusto
Instrucciones
Preparación del relleno
- Calienta el aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio.
- Añade el ajo y la cebolla picados, sazona con sal y pimienta y sofríelos hasta que estén tiernos y transparentes.
- Añade las espinacas lavadas y cocínalas hasta que se reduzcan y se evapore la mayor parte del líquido.

- Retira del fuego.
- Pica las espinacas salteadas y mézclalas con la crema fresca sin lácteos.
- Añade los piñones, mezcla y reserva.

Preparación de la salsa bechamel
- Mezcla la crema de cocina, el caldo de verduras y la fécula de maíz en una cacerola.
- Añade la nuez moscada y la sal.

- Cocina a fuego medio, sin dejar de batir, hasta que la salsa espese.

- Retira del fuego y reserva.
Preparación de la salsa de tomate
- Calienta el aceite de oliva en una cacerola a fuego medio.
- Sofríe la cebolla y el ajo picados.
- Añade el tomate triturado, las hojuelas de chile, la sal y las hierbas italianas.

- Cuece a fuego lento durante 10-15 minutos, hasta que la salsa espese.

- Rectifica con pimienta negra molida.
- Retira del fuego y reserva.
Montaje y horneado de los cannelloni
- Precalienta el horno a 180 °C.
- Extiende una capa fina de salsa de tomate en el fondo de una fuente para horno.
- Rellena cada tubo de cannelloni con la mezcla de espinacas, ayudándote de una manga pastelera o de una cucharita.

- Coloca los cannelloni rellenos en una sola capa.
- Cubre los cannelloni con la salsa bechamel y el resto de la salsa de tomate.

- Cubre la fuente con papel de aluminio y hornea durante 30 minutos.
- Retira el papel de aluminio y hornea 10 minutos más, o hasta que la superficie esté dorada.
