¿Te apetece un postre otoñal que se salga de la clásica tarta de calabaza? Al cortarlo, te encuentras con un relleno liso, especiado y con la firmeza justa, sobre una base de galleta que aporta un toque salado y una textura agradable.
La calabaza mantiene todo su sabor y la textura es cremosa sin resultar pesada. Y todo ello sin gluten ni lactosa. Encontrarás el resto de mi repostería sin gluten en la misma categoría.

¿Qué es el cheesecake de calabaza sin gluten ni lactosa?
Es un cheesecake horneado sobre una base de galletas tipo graham sin gluten y sin lactosa, con un relleno de calabaza, queso crema vegetal, huevos, azúcar moreno y especias. La versión de Rommel Reyes busca un equilibrio sencillo: una base quebradiza, ligeramente salada, y encima un relleno suave y cremoso.
Lo que lo distingue es ese contraste: la base conserva su punto de galleta y un toque salado, mientras que el relleno resulta dulce sin exceso. El resultado es un postre goloso, pero no pesado después de la comida.
Los ingredientes principales
La base se hace con galletas tipo graham sin gluten y sin lactosa trituradas hasta obtener migas finas, y luego mezcladas con especias y mantequilla vegetal derretida. Si quieres controlar con precisión lo que llevan, Rommel Reyes aconseja prepararlas en casa. También señala que su versión casera prescinde de almidón de tapioca y goma xantana.
Si no tienes tiempo, unas buenas galletas comerciales sin gluten y sin lactosa funcionan perfectamente. Eso sí, muchas opciones del mercado llevan demasiado azúcar y aditivos, así que conviene revisar bien la composición.
Para el relleno, puedes usar puré de calabaza en conserva, más práctico, o uno casero. La versión casera tiene más profundidad de sabor: basta con asar la calabaza y triturarla hasta obtener una textura bien lisa.
El queso crema vegetal aporta cuerpo al cheesecake. Las versiones a base de avena, anacardos o soja funcionan muy bien, siempre que elijas un sabor bastante neutro para dejar protagonismo a la calabaza y a las especias.
Las especias aportan el perfil clásico del postre, con esa mezcla cálida que asociamos a la calabaza. Puedes ajustar las cantidades a tu gusto o usar directamente una mezcla de especias para calabaza si es lo que tienes a mano.

Claves técnicas y errores que evitar
Pesa todos los ingredientes en gramos; ganarás precisión. En un cheesecake se nota de verdad: la textura final puede cambiar con muy poca diferencia en el queso, el puré o los huevos.
Prepara una base impecable
Tritura las galletas hasta obtener migas finas, no gruesas. Mézclalas con las especias y la mantequilla vegetal derretida, y presiónalas firmemente en la base y los laterales de un molde desmontable de 23 cm de diámetro o de un aro para tartas.
El reposo en frío no es un simple detalle: deja la base en el frigorífico al menos 15 minutos para que se asiente antes de añadir el relleno.
Tritura el relleno sin sobretrabajarlo
Precalienta el horno a 160 °C antes de preparar el relleno. Tritura el queso crema vegetal, el puré de calabaza, los huevos, las yemas, el azúcar moreno, la maicena, la sal y las especias en una batidora de vaso hasta obtener una mezcla lisa y homogénea.
Vierte la mezcla sobre la base, sin llegar del todo al borde del aro o del molde. Si aparecen burbujas en la superficie, puedes eliminarlas con un soplete de cocina, aunque no es imprescindible.
Horneado y punto justo
El horneado dura entre 55 minutos y 1 hora. Para comprobar el punto, sacude el molde muy suavemente: el centro debe seguir temblando ligeramente. Si está completamente cuajado, ya te has pasado para este tipo de textura.
Cuando lo saques del horno, deja que el cheesecake se enfríe durante aproximadamente 1 hora, o hasta que esté cerca de la temperatura ambiente. Sobre todo, no lo metas en el frigorífico mientras siga caliente o templado.
Conservación
Antes de cortarlo, déjalo reposar en el frigorífico al menos 4 horas, o toda la noche. Es entonces cuando la textura se asienta de verdad y el corte queda limpio.

Para más ideas, echa un vistazo a mis recetas sin gluten.
Receta creada por el chef Rommel Reyes. Puedes seguir su trabajo en Instagram, su boletín en Substack y su canal de YouTube.

Cheesecake de calabaza sin gluten y sin lactosa
Imprimir receta Guardar en Pinterest Añadir a mi listaIngredientes
- 240 g de galletas tipo Graham caseras, sin gluten y sin lactosa
- 1 g de mezcla de especias para calabaza
- 80 g de mantequilla derretida sin lactosa y sin sal
- 450 g de queso crema vegetal sin gluten
- 450 g de puré de calabaza sin gluten en conserva o casero
- 4 huevos grandes
- 3 yemas de huevo grandes
- 120 g de azúcar moreno
- 1.5 g de mezcla de especias para calabaza
- 15 g de maicena
- 1 g de sal
Instrucciones
Base de galleta
- Tritura las galletas tipo Graham hasta obtener migas finas con el robot de cocina.
- Mezcla las migas de galletas tipo Graham con la mezcla de especias y la mantequilla derretida en un bol.

- Presiona firmemente la mezcla de migas sobre el fondo y las paredes de un molde desmontable de 23 cm de diámetro o de un aro para tartas. Refrigera al menos 15 minutos para que se asiente.

Relleno especiado de calabaza
- Precalienta el horno a 160°C.
- Bate el queso crema, el puré de calabaza, los huevos y las yemas, el azúcar, la maicena, la sal y la mezcla de especias en una batidora hasta obtener una mezcla homogénea.

- Vierte el relleno sobre la base, justo por debajo del borde del aro para tartas. Si quieres, puedes eliminar las burbujas con un soplete de cocina, aunque no es imprescindible.

Horneado y enfriado
- Hornea de 55 minutos a 1 hora. Mueve suavemente el molde: el centro debe temblar ligeramente.

- Saca el cheesecake del horno y déjalo enfriar durante 1 hora aproximadamente, o hasta que esté casi a temperatura ambiente.
- Refrigera el cheesecake durante al menos 4 horas, o toda la noche, antes de cortarlo y servirlo.

- Nota: no refrigeres el cheesecake mientras siga tibio o caliente.