Muy utilizado en infinidad de recetas, ya sea como simple condimento o como parte integral de ellas, el ajo frito tiene un lugar fijo en la nevera de todo amante de la cocina asiática
Esta receta fue propuesta por Feng David, miembro del grupo oficial del sitio.
La clave del éxito del ajo frito está sobre todo en el tiempo de cocción: hay que vigilar de cerca el ajo durante todo el proceso para que no se oscurezca demasiado, ya que adquiriría un sabor amargo.

El ajo debe retirarse del fuego y escurrirse en cuanto alcance un dorado pálido; el calor residual hará el resto y dará lugar a trocitos crujientes y bien dorados.

Una vez que hayas colado el ajo frito del aceite, extiéndelo sobre dos capas de papel de cocina, sazónalo con sal y espolvorea muy ligeramente con azúcar glas. Ese toque de azúcar, un truco que aprendí de un amigo chino, ayuda a atemperar sutilmente el amargor natural del ajo, sin volverlo dulce ni sacrificar su textura crujiente.

También puedes optar, como David, por conservar el ajo en su propio aceite; así, ambos ganan muchísima intensidad, porque siguen infusionando.


Equipo
Ingredientes
- 100 g ajo
- 100 g aceite
Instrucciones
- Con ayuda del prensador de ajos, tritura el ajo. Si no, pícalo finamente. Resérvalo en un bol con su jugo.100 g ajo

- A fuego alto, fríe el ajo (con su jugo) en el aceite.100 g aceite

- Remueve enérgicamente hasta que se dore.

- En cuanto se dore, retíralo del fuego para evitar que se queme.
- Retira parte del aceite y pásalo a un bol.

- Deja que se enfríe un poco antes de envasarlo.

Notas
- Se conserva hasta 1 semana en el refrigerador.
- Utiliza un aceite neutro, como el de girasol o de maíz.
- Retira el ajo del fuego y cuélalo cuando esté ligeramente dorado; así evitarás que se oscurezca demasiado y se vuelva amargo por la cocción residual.
- Puedes prepararlo fácilmente en la estufa o en el microondas, lo que ofrece flexibilidad para distintas cocinas y cocineros.
- Un espolvoreado ligero y opcional de azúcar glas tras la cocción ayuda a equilibrar parte del amargor natural del ajo frito, sin volverlo dulce ni sacrificar el crujiente.
- Además del ajo frito crujiente, esta receta produce un aromático aceite de ajo frito que puedes utilizar para preparar arroz frito con ajo, aderezos, mayonesa, etc.

Serví este ajo frito en una cena con amigos, espolvoreado sobre unos fideos y también con el aceite para terminar el arroz, y el aroma fue impresionante. Quedó doradito y crujiente, nada amargo, y varios invitados me dijeron que era el mejor toque del plato. Al final de la noche dos me pidieron la receta para hacerlo en casa 😊
Crujiente, aromático y fácil. El truco del azúcar funciona.
Lo serví en una cena con amigos, espolvoreado sobre fideos y también con un poco del aceite para terminar el arroz, y el aroma fue una locura. Quedó súper crujiente siguiendo el truco de retirarlo cuando está apenas dorado, y varios invitados me dijeron que era el mejor ajo frito que habían probado. Al final de la noche me pidieron la receta y el “truquito” del azúcar glas 😊
Desde que lo preparo así, el ajo frito se volvió un imprescindible en casa para las cenas de otoño e invierno, siempre tengo un frasco listo para rematar sopas, fideos y arroz con ese crujiente intenso 😊