¿Te apetece algo para picar, crujiente por fuera y elástico en el centro? La versión vegana del pão de queijo ofrece justo eso: una miga tierna, un sabor a queso bien marcado y un bocado que casi se come de una vez.
Sírvelo caliente, recién salido del horno. Esta receta completa la serie de panes sin gluten.

Pésalo todo en medidas métricas para ser preciso.
¿Qué es el pão de queijo vegano sin gluten?
El pão de queijo, o pan de queso brasileño, es un bocado muy popular en Brasil. Esta versión conserva la esencia del clásico, pero sustituye los productos de origen animal y sigue siendo naturalmente sin gluten gracias a la harina de tapioca, obtenida de la mandioca.
El resultado son pequeñas bolitas con sabor a queso y esa textura entre elástica y ligera que se espera del pão de queijo. La leche de avena funciona muy bien aquí, sobre todo porque su sabor sigue siendo bastante parecido al de la leche tradicional.
La receta está pensada para recuperar el carácter del pão de queijo sin lácteos ni huevos, sin perder la estructura típica de la masa. La base parte de una mezcla caliente de líquido y aceite que se vierte sobre la harina de tapioca, lo que le da esa textura suave y elástica después del horneado.
Los ingredientes principales
La harina de tapioca es la base de la receta. Proviene de la mandioca, hace que estos bocados sean naturalmente sin gluten y les da su característica textura elástica. No todas las harinas de tapioca se comportan exactamente igual, y eso puede influir en la humedad final de la masa.
El queso vegano rallado debe fundirse rápido y mezclarse bien con la masa. Elige uno que se derrita con facilidad y aporte grasa, ya que eso ayuda a que la masa quede flexible y homogénea. Por eso, un queso ya rallado y pensado para fundir funciona mejor que una alternativa más seca.
El sustituto de huevo elegido aquí es Just Egg, a base de frijol mungo. Su proteína se comporta de forma similar a la del huevo y recuerda su sabor. Es la opción ideal para esta receta, aunque otros sustitutos líquidos del huevo también pueden funcionar, con un resultado quizá algo distinto.
Lo ideal es usar leche de avena tipo barista. Se recomienda porque tiene más grasa que una leche de avena clásica, y la leche de avena en general funciona muy bien en esta masa. Esta versión más rica ayuda a acercarse a la textura buscada.
El aceite de oliva se incorpora a la mezcla caliente junto con la leche de avena. Aporta la grasa necesaria a la masa y contribuye a su elasticidad.
La sal realza el sabor del queso vegano, que puede variar de una marca a otra. Ajusta el punto de sal después de mezclar, si hace falta.
El ajo en polvo es opcional. Aporta profundidad, refuerza el sabor del queso vegano y, si no te gusta el ajo, puedes omitirlo sin problema.

Claves técnicas y errores que conviene evitar
Empieza llevando a ebullición la leche de avena y el aceite de oliva a fuego medio, y retíralos enseguida del fuego. Deja reposar la mezcla unos instantes y viértela todavía caliente, poco a poco, sobre los ingredientes secos. Este paso es importante, porque el calor empieza a trabajar la harina de tapioca desde el primer momento.
Mezcla hasta obtener una masa lisa pero firme. Solo entonces añade el Just Egg y el queso vegano rallado, y trabaja la masa hasta que el queso quede bien incorporado. Puedes probarla para ajustar el punto de sal o el sazonado.
La masa bien mezclada debe poder formar una bola. No todas las harinas de tapioca reaccionan igual, así que a veces hay que hacer pequeños ajustes: añade más harina si la masa está demasiado húmeda, o un poco más de líquido si está demasiado seca. Debe quedar flexible, sin volverse líquida ni desmoronarse.
Para darles forma, úntate ligeramente las manos con aceite para evitar que la masa se pegue. Si lo prefieres, también puedes usar guantes. Después, forma bolitas entre las palmas y colócalas en una bandeja cubierta con papel de horno o con un tapete de silicona.
Deja reposar la masa al menos 20 minutos antes de hornearla. Este tiempo ayuda a que se estabilice y además facilita el formado. Si no la necesitas de inmediato, puedes congelarla en este punto.
Hornéalas de 15 a 18 minutos en un horno precalentado a 190°C. Las bolitas deben inflarse y apenas dorarse. Sírvelas calientes: es como mejor están.
Conservación
Lo ideal es comerlas calientes y recién hechas. Si quieres adelantarte, congela la masa o las bolitas ya formadas y hornéalas cuando las necesites.

Si quieres seguir cocinando sin productos de origen animal, echa un vistazo a mis recetas veganas.
Receta desarrollada por el chef Rommel Reyes. Descubre su trabajo en Instagram, su newsletter en Substack y su canal de YouTube.

Ingredientes
- 200 g de leche de avena tipo barista sin gluten
- 50 g de aceite de oliva
- 120 g de Just Egg
- 250 g de queso vegano rallado, sin gluten y sin soja preferiblemente Violife Cheddar rallado
- 450 g de harina de tapioca
- 6 g de sal
- 6 g de ajo en polvo opcional
Instrucciones
Preparación
- Hierve la leche de avena y el aceite de oliva a fuego medio.

- Retira inmediatamente del fuego.
- Reserva.
- Mezcla la harina de tapioca, la sal y el ajo en polvo en un bol amplio.
- Vierte poco a poco la mezcla caliente de leche de avena y aceite de oliva sobre los ingredientes secos.

- Prueba la masa y ajusta el sazonado si hace falta.
- Mezcla hasta obtener una masa lisa y firme.
- Añade el Just Egg y el queso vegano rallado.
- Mezcla bien hasta que el queso quede completamente integrado en la masa.
- Cuando la mezcla sea homogénea, forma una bola de masa.
- Añade un poco más de harina si la masa está demasiado húmeda.
- Añade un poco más de líquido si la masa está demasiado seca.
- Úntate las manos con un poco de aceite para evitar que la masa se pegue.
- Forma pequeñas bolitas del tamaño de un bocado rodando la masa entre las palmas de las manos.

- Colócalas en la bandeja de horno preparada con papel de hornear o un tapete de silicona.

- Deja reposar la masa al menos 20 minutos antes de hornear.
- Congélalas si no las vas a usar todavía.
- Hornea de 15 a 18 minutos en el horno precalentado a 190°C, hasta que las bolitas se inflen y queden ligeramente doradas.

- Sirve calientes.
