Mezcla en un bol la harina sin gluten, el psyllium en polvo, el azúcar moscovado, la canela, la levadura química y la sal.
Añade la melaza, la bebida de avena y el aceite de oliva. Mezcla con una espátula o con las manos hasta formar una bola. Si usas un robot de cocina, mezcla con la pala hasta que la masa se integre.
Divide la masa en dos discos, envuélvelos en film transparente y refrigéralos durante al menos 45 minutos.
Corte y horneado
Estira cada disco frío entre dos hojas de papel de horno hasta dejarlo con un grosor de unos 4 mm. Corta la masa en cuadrados de 5×5 cm y pincha cada uno con un tenedor para evitar que se abomben. Este paso no es necesario si horneas la masa bien fría.
Precalienta el horno a 175 °C (350 °C) mientras la masa ya cortada se enfría en el frigorífico.
Coloca las galletas en la bandeja del horno, dejando espacio entre ellas. Hornéalas de 13 a 15 minutos, hasta que estén doradas.