Lava bien el potimarrón para eliminar cualquier resto de suciedad.
Corta el potimarrón por la mitad o en cuartos con un cuchillo bien afilado.
Retira las semillas y las hebras con una cuchara.
Coloca los trozos de potimarrón en una bandeja de horno y cúbrela con papel de hornear o papel de aluminio para facilitar la limpieza.
Ásalo con la piel.
Si lo deseas, espolvorea el potimarrón con una pizca de sal para realzar su dulzor natural.
Hornéalo durante 45 a 55 minutos, o hasta que la pulpa esté lo bastante tierna como para que un tenedor entre sin resistencia.
Deja que el potimarrón se enfríe una vez asado.
Retira la piel si lo prefieres, aunque es comestible y rica en nutrientes.
Pasa la pulpa del potimarrón, y también la piel si lo deseas, a una batidora o a un procesador de alimentos.
Tritura hasta obtener una textura suave y homogénea.
Añade unas cucharaditas de agua si el puré está demasiado espeso, hasta conseguir la consistencia que buscas.
Nota: el potimarrón contiene menos agua que otras variedades de calabaza. En el procesador de alimentos se hace puré más rápido y sin necesidad de añadir más agua.
Guárdalo en un tarro hermético, una bolsa con cierre zip o un recipiente, y después refrigéralo o congélalo cuando se haya enfriado por completo.