Tritura la cebolla, el ajo y el jengibre en una batidora hasta obtener una pasta. (Si no tienes robot de cocina, puedes rallarlos o picarlos muy finamente a mano; asegúrate de que los trozos de jengibre queden muy pequeños).
1 cebolla pequeña, 2 dientes de ajo, 4 rodajas de jengibre (en láminas finas, 2-3 mm)
Añade a la ternera la marinada y 1 cucharada de salsa de soja; mezcla bien y deja marinar en la nevera durante 1 hora.
700 g de ternera cortada en tiras, 1 cucharada de salsa de soja clara
Cuando la ternera esté marinada, espolvorea por encima la mitad de la fécula y masajea con los dedos para que quede bien cubierta. Deja reposar 10 minutos.
140 g de fécula de patata (dividida en dos; se puede sustituir por maicena, aunque no quedará tan crujiente)
Calienta el aceite a unos 190 °C.
aceite para freír
Cuando la ternera haya reposado 10 minutos y el aceite esté caliente, añade el resto de la fécula y vuelve a rebozarla.
Fríe la ternera de 1 a 2 minutos (en tandas pequeñas) y retírala a un plato con papel absorbente.
Cuando toda la ternera haya pasado por una primera fritura, fríela de nuevo 1 minuto más.
Retira todo el aceite de la cazuela y vuelve a ponerla al fuego a temperatura media-baja.
Añade todos los ingredientes de la salsa, excepto el agua y la maicena.
150 g de miel, 72 g de salsa de soja clara, 1 cucharada de salsa hoisin, 1 cucharada de vinagre de arroz, 1 cucharada de aceite de sésamo, 1 cucharada de vino de Shaoxing
Remueve hasta que todo esté bien integrado y espera a que rompa a hervir.
En un bol pequeño, mezcla la maicena con el agua fría. Añade la mezcla a la salsa y sigue removiendo hasta que espese. Apaga el fuego.
5 cucharaditas de maicena, 6 cucharaditas de agua
Añade la ternera crujiente y mézclala para cubrirla bien con la salsa.