Machacar en un mortero o moler las semillas de calabaza y las semillas de lino (yo utilizo para ello un pequeño molinillo de café eléctrico).
100 g de semillas de lino, 50 g de semillas de calabaza
Mezclarlas con las especias, la salsa de soja (o los aminoácidos de coco) y el aceite de sésamo en un bol.
1 cucharadita de salsa de soja o tamari, 1 cucharadita de aceite de sésamo, 1 cucharadita de jengibre en polvo, 1 cucharadita de copos de chile
Añadir el agua y dejar reposar casi una hora. Esto es necesario para que las semillas de lino absorban el líquido.
175 ml de agua
Precalentar el horno a 200 grados. Preparar la bandeja de horno con una hoja de papel de horno encima.
Añadir las semillas de sésamo. Cortar el nori en trocitos muy pequeños (doblarlo varias veces por la mitad antes de cortarlo ahorra mucho tiempo). Mezclarlo todo.
50 g de semillas de sésamo, 2 hojas de nori (alga)
Doblar una segunda hoja de papel de horno por la mitad. Doblar los bordes (aproximadamente un centímetro) para obtener una superficie de 20 por 30 cm. Desdoblar el papel. Ver el vídeo.
Colocar la masa sobre el papel y darle una forma aproximada de lámina. Doblar el papel para cerrarlo. Darle la vuelta con los pliegues hacia abajo. Extender la masa con un rodillo hasta los bordes. Desdoblar y marcar con cortes 9 porciones.
Hornear durante 20 minutos. Sacar después brevemente la bandeja del horno. Separar los crackers en porciones y darles la vuelta. Volver a hornear durante 10 minutos.
Conservar los crackers de 3 a 4 días. No meterlos en una bolsa de plástico, ya que se ablandan y se vuelven correosos. Yo los conservo recortando el papel de horno utilizado en 8 trozos pequeños y uno más grande, los pequeños para colocarlos entre los crackers y el grande para envolverlos.
Notas
Utensilios: horno a 200 grados, bandeja de horno, papel de horno, rodillo, bol, molinillo de café pequeño (eléctrico).