Ralla o corta el metton en trozos pequeños para que se funda más fácilmente.
Vierte el agua (o la mezcla de agua y leche) en un cazo de fondo grueso y añade el metton.
Calienta a fuego lento y remueve constantemente con una cuchara de madera.
Cuando el metton empiece a fundirse, añade la mantequilla en trozos.
Sigue removiendo hasta obtener una textura suave y homogénea. La temperatura debe alcanzar los 80-90 °C.
Sala a tu gusto. Ve probando durante la cocción: el metton a veces ya viene salado.
Retira del fuego cuando tenga una textura fluida y uniforme.
Sírvela caliente sobre patatas, acompañada de una salchicha de Morteau, o déjala enfriar y úntala en pan.
Notas
Sin sales fundentes, la textura puede quedar ligeramente menos fina que en la versión industrial, pero el sabor será mucho mejor.Si quieres una versión con ajo, añade 2 dientes picados a mitad de la cocción.La cancoillotte se conserva de 5 a 7 días en la nevera. Caliéntala suavemente para que recupere su textura fluida.Si buscas una textura más fina, añade 1 g de bicarbonato de sodio junto con el agua.